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Group of teens“Hay tantos motivos por los cuales vivir, aunque tal vez no puedas verlos en este momento. Por favor, ¡aún no te vayas!”

Con estas sentidas palabras un adolescente se dirigió a otro a través de internet para intentar evitar que se suicidara. En este artículo veremos lo que los jóvenes deben saber cuando alguien manifiesta que vivir no merece la pena. Esta historia de éxito es especialmente conmovedora cuando pensamos en todas las vidas jóvenes que podrían salvarse si otros chicos supieran qué decir y cómo obtener ayuda. Esta historia es lo contrario al ciberbullying.

Te animamos a que hables de esta historia y estos consejos con los jóvenes que utilizan Internet por su cuenta. La conmovedora conversación en línea que aparece en la última sección de este artículo muestra los desafíos de estar en este tipo de situación y por qué la ayuda de los adultos es tan importante.

Nos enteramos de esta historia cuando una madre de Kidpower nos dijo que su hija adolescente se le acercó y le dijo: “¡Necesito ayuda!”. Tenemos el permiso tanto de esta madre como de su hija para compartir la historia – y, salvo el cambio de los nombres y la omisión de algunos detalles para proteger la privacidad, todo lo escrito aquí es cierto.

Nuestra adolescente de Kidpower, “Laura”, ya había obtenido el permiso de su madre para unirse a una red social en línea. Mientras estaba “chateando” con otra chica, “Susan”, sobre sus intereses comunes, Susan empezó de repente a escribir comentarios desesperados sobre que la vida no merecía la pena y a insinuar que estaba planeando suicidarse.

Laura trató primero de ofrecer apoyo a Susan diciéndole que creía que la vida de Susan era valiosa y animándola a no perder la esperanza. Como Susan seguía sonando abatida, Laura se dio cuenta de que se trataba de una emergencia y en cuanto su madre llegó a casa del trabajo, le pidió ayuda.

Con la orientación de su madre, Laura le escribió a Susan que sentirse así no era seguro y le recomendó buscar un adulto de confianza con quien hablar. Susan no pudo dar el nombre de alguien con quien ella pudiera ponerse en contacto; entonces Laura y su madre buscaron el teléfono de la línea de prevención del suicidio.

Laura le escribió que, ya que ella también era una niña, no podía brindarle la ayuda que necesitaba en ese momento y le pidió a Susan que llamara a la línea directa de inmediato. Luego terminó la conversación diciendo que su madre le pedía que se desconectara y que hiciera sus deberes, pero que se conectaría en otro momento para saber cómo iban las cosas.

Al día siguiente, Susan le escribió a Laura que había hablado con la consejera de la línea directa durante cuatro horas. Todavía no tenía ninguna solución que creyera que le iba a funcionar, pero al menos estaba en camino a conseguir el tipo de ayuda que necesitaba.

Fue preferible que un adulto capacitado haya mantenido esa conversación de cuatro horas con Susan y no que Laura intentara proporcionar ese tipo de asesoramiento. La doctora Lynn Brown, co-directora del Centro Kidpower del Reino Unido, dijo, después de escuchar esta historia: “En mi trabajo como psiquiatra de adolescentes, he visto a varios jóvenes caer en depresión e ideas suicidas debido, en parte, a la carga de intentar apoyar a un amigo en esta situación por su cuenta. Podría marcar una verdadera diferencia si los adolescentes y los padres pudieran dar este tipo de respuesta cuando los adolescentes comparten sus pensamientos suicidas en línea, o en cualquier otro medio”.

Lo que los jóvenes necesitan saber

Recomendamos encarecidamente a todos los adultos que digan a los preadolescentes y adolescentes que ustedes quieren saber si acaso alguna vez ellos se sienten desesperados o conocen a alguien que parece no tener esperanza, porque esto podría ser una emergencia.

Ya sea en persona o en línea, si otro niño suena o actúa como si la vida no valiera la pena, esto es lo que hay que hacer.

  1. Presta atención. Actúa si alguien hace comentarios desesperados, como: “Mi vida está acabada. Ya no puedo afrontar la vida. Tengo ganas de suicidarme”. No ignores el problema sin hacer nada ni lo minimices diciendo: “Todo estará bien”.
  2. Busca ayuda de un adulto. Pide ayuda a un adulto de confianza lo antes posible. No es necesario que el otro niño sepa que estás haciendo esto si crees que va a causar un problema. Si el adulto sabe de quién se trata, normalmente se pueden tomar medidas preventivas sin dar tu nombre. Pero hablar es importante, incluso si este niño se enfada o se molesta. Recuerda poner la seguridad en primer lugar, por delante de sentimientos incómodos como la vergüenza, la incomodidad o la ofensa. Si crees que está a punto de ocurrir una emergencia, llama al 9-1-1 o al número de emergencia en tu país. Si esto está ocurriendo en línea con alguien que no conoces realmente, igualmente necesitas la ayuda de un adulto. Oír hablar de una profunda desesperación es duro para personas de cualquier edad. Aunque sepas mucho, es muy importante que no intentes manejar este problema tú solo.
  3. Comunica tu cariño. Hazle saber al otro niño que te preocupas por él con sencillos comentarios de apoyo como: “Eres importante. Me importa lo que te pasa. Aunque ahora no lo sientas, hay gente que te quiere. Tu vida es valiosa”.
  4. No te enredes en tratar de cambiar los sentimientos de esta persona. Muchas personas tienen pensamientos temporales ocasionales como: “Esto es tan vergonzoso o horrible. Ojalá no estuviera aquí”. Sin embargo, tener pensamientos suicidas constantes o empezar a hacer un plan para hacer algo destructivo para uno mismo o para los demás es peligroso. Las personas que sienten firmemente que no quieren estar aquí necesitan la ayuda de un adulto con habilidades y experiencia, no de un adolescente, por muy compasivo que sea.
  5. Establece límites. Di que no eres un consejero: eres un niño ni un adolescente más. Si esto sucede en línea con alguien que no conoces de otra manera, también puedes decir que no eres parte de la vida del mundo real del otro. Puedes animar a alguien a hacer un plan para conseguir ayuda de un adulto, pero no puedes proporcionarle asesoramiento tú mismo.
  6. Redirige a la ayuda profesional. Las personas que se sienten suicidas merecen lugares seguros donde puedan hablar de sus sentimientos y recibir orientación profesional para encontrar opciones seguras para afrontar la desesperanza, el dolor, la ansiedad, la depresión y la desesperación. Puedes decir que, incluso si alguien ha intentado hablar con adultos o recibir asesoramiento antes, vale la pena seguir intentándolo en lugar de rendirse. Pide el nombre de un adulto en el que la persona confíe. Busca las líneas telefónicas de prevención del suicidio en Internet y dale a esta persona el número de teléfono. Di o escribe: “¡Por favor, llama ahora!”.
  7. Desconéctate. A menos que hayas recibido formación profesional y cuentes con una red de apoyo, pasar mucho tiempo comunicándote con otra persona sobre pensamientos suicidas no es saludable para ninguno de los dos. Si estás con esta persona, acudan juntos a la ayuda de un adulto en lugar de seguir hablando. Si esta persona no quiere ir o si se trata de alguien con quien estás comunicándote en línea, inventa una excusa para irte y poder buscar ayuda tú mismo.
  8. Comprueba. Antes de terminar la conversación, pide una hora para volver a hablar para que esta persona sepa que te importa lo que le pasa. Tu objetivo es NO seguir hablando de estos problemas, sino asegurarte lo mejor posible de que esa persona reciba ayuda profesional.

La conversación en línea

Los siguientes extractos conmovedores de la conversación en línea entre “Laura” y “Susan” proporcionan un ejemplo vívido de cómo podría ser una conversación como ésta – y por qué la ayuda de los adultos es tan importante.

Por supuesto, no sabemos con certeza quién era realmente la persona con la que nuestra adolescente de Kidpower estaba “chateando”, pero nuestra mejor suposición es que se trataba de una situación auténtica. Se han omitido algunos detalles para proteger la privacidad.

Al principio Susan y Laura estaban “chateando” sobre los intereses especiales de su grupo en línea, pero luego Susan escribió: “Puede que mi vida acabe pronto”.

Laura: “¿Por qué? Puedes decírmelo, sea lo que sea”.

Susan: “Estoy pensando ensuicidarme”.

Laura: “No lo hagas. Puede que ahora te sientas mal, pero tu vida es valiosa”.

Susan: “Ya lo he intentado antes”.

Laura: “No te conozco bien, pero creo que eres una buena persona y yo, por mi parte, no quiero que te vayas. Sé que no sé nada de ti ni qué te hace sentir así, pero quiero ayudarte si puedo. Y si no puedo, hay otras personas que pueden. Hay mucho por lo que vivir, aunque quizás no puedas verlo ahora mismo. Por favor, no te vayas todavía”.

Susan: “¿Por qué?”

Laura: “¿A qué te refieres con ‘Por qué’?”

Susan: “‘Por favor, no te vayas todavía'”.

Laura: “Porque hay cosas por las que vivir, y creo que hay gente que te quiere, aunque tú creas que no. Y porque creo que cada persona en esta tierra, sin importar de dónde sea, lo que haya hecho, lo que crea, merece vivir. No sólo vivir, sino ser feliz. Cada ser vivo, por grande o pequeño que sea, es valioso, y no quiero verlo sufrir. Hay una manera de ser feliz, en algún lugar. Será difícil, pero creo que está ahí, y que puedes querer volver a vivir. Está ahí y puedes encontrarlo, y no quiero saber de una sola persona más que sufra tanto que no quiera seguir viviendo. No quiero que te vayas porque creo que hay más para ti, y tienes el derecho, y creo que el deber contigo misma, de encontrarlo”.

Susan: “No vale la pena”.

Laura: “Sí, sí vale la pena. Merece la pena. Sé que no puedes ver cómo, pero hay luz y belleza y alegría en el mundo, aunque aún no sepas dónde está, está ahí. Merece la pena. Tú lo vales. Sé que parece difícil, y lo será, pero será más fácil si puedes encontrar a alguien que te ayude con lo que te hace daño para que puedas sanar, y te prometo que valdrá la pena”.

Susan: “No, no lo vale”.

Laura: “Tal vez no ahora mismo, y tal vez no todavía, pero puede mejorar. Quiero que lo creas. Todas las noches, o todas las mañanas, o algo así, quiero que te digas a ti misma que mejorará, y quiero que te fijes en quién y qué te hace feliz, aunque sea en lo más mínimo, y quiero que hagas esas cosas. Encuentra lo que puede hacerte feliz, incluso en lo más pequeño, y eso te ayudará. Si quieres contarme más, si necesitas a alguien con quien hablar, si alguna vez sólo necesitas desahogarte, estaré aquí, y si eso ayuda de alguna manera, si sólo saber que hay alguien ahí fuera que quiere que estés bien, mejorará. Hay esperanza para todos, incluso si no puedes verla, y quiero que lo creas. Aunque ignores todo lo que te digo y aunque no vuelvas a hablar conmigo, quiero que recuerdes que hay esperanza. A veces se esconde, a veces es difícil de encontrar, pero está ahí y siempre estará ahí, y si crees eso, si lo crees de verdad, creo que podrás hacer que las cosas mejoren”.

En ese momento, la madre de Laura llegó a casa y Laura le pidió ayuda. Su madre se puso a su lado y la instruyó sobre cómo animar a Susan a elaborar un plan concreto para conseguir ayuda de un adulto y sobre cómo desvincularse de la conversación siendo lo más comprensiva posible.

Laura: “Quiero ayudarte, pero la verdad es que no hay mucho que yo pueda hacer. Sé que puedes volver a ser feliz, y hay una manera de hacerlo, pero se necesita gente real, gente que pueda hablar contigo en persona. Quiero ayudarte a hacer un plan. Quiero que encuentres una línea de ayuda de prevención de suicidio en tu estado, o en tu ciudad. Lo que sea mejor. Quiero que encuentres una y la recuerdes. También quiero que identifiques a alguien, un adulto mayor de 21 años idealmente, pero definitivamente un adulto, en quien puedas confiar y con quien puedas hablar”.

Susan: “No es tan fácil”.

Laura: “No, no es fácil, pero es importante. ¿Puedes nombrar a un adulto que sea de confianza? No tienes que ser específica, puedes decir simplemente su relación contigo (como madre, tío, amigo), pero quiero que me lo digas”.

Susan: “Rebeca” . (no es el nombre real)

Laura: “¡¡¡Fantástico!!! ¿Cómo puedes localizarla? ¿Teléfono? ¿Correo electrónico? ¿Texto?”

Susan “No puedo. Ella no puede darme sus datos”.

Laura: “Está muy bien que hayas pensado en alguien, pero ¿puedes pensar en alguien de confianza a quien *puedas* contactar?”

Susan: “No”.

Laura: “Bien, aquí está el número de la línea de prevención de suicidios. Ellos tienen habilidades y recursos que yo no tengo, y tú mereces ayuda. Por favor, llámalos”. Con la ayuda de su madre, Laura encontró el número en esta página web: http://www.suicidehotlines.com/ (En Argentina: https://www.asistenciaalsuicida.org.ar/ayuda)

Susan: “¿Por qué?”

Laura: “Porque tu vida merece ser salvada y ellos podrán ayudarte”.

Susan: “No. No lo creo”.

Laura: “Claro que sí. Eres una gran persona, serás una gran amiga para mucha gente. Ahora, mi madre dice que tengo que desconectarme para trabajar en mis tareas de la escuela”. (Para que Laura no tuviera que mentir, su madre en realidad le dijo que se desconectara).

“Así que no estaré aquí, pero quiero que llames a ese número. Me conectaré mañana y quiero ver un mensaje tuyo. Quiero que me digas qué te dijeron, cómo te fue, cuánto tiempo hablaste. Allí hay gente que puede ayudarte, mereces recibir ayuda, y ellos pueden ayudarte. Quiero que los llames y hables con ellos y me cuentes lo que te dicen. Cuando me conecte mañana, quiero ver ese mensaje tuyo. Necesito que lo hagas. Tengo que irme ahora, pero quiero que los llames”.

Al día siguiente, Susan escribió que había llamado y hablado con un consejero durante cuatro horas. Su lucha está lejos de haber terminado, pero la intervención solidaria de Laura, con la orientación anónima de su madre, probablemente le haya salvado la vida.

Una última idea sobre consejería

Recuérdales a los adolescentes que hay muchas cosas que los adultos no sabemos hacer porque no hemos tenido la formación y la experiencia adecuadas. La mayoría de los adultos no sabemos arreglar las caries porque no estamos formados como dentistas. La mayoría de nosotros no sabemos pilotar un avión, construir una casa o muchas otras cosas. Ver a otra persona hacer muchos trabajos no es lo mismo que formarse y practicar. El asesoramiento no es sólo “hablar”, sino que requiere una serie de habilidades que se aprenden con el tiempo y la práctica bajo la dirección de personas que saben lo que hacen.

Y el hecho de que el asesoramiento no haya funcionado la primera o la décima vez no significa que no vaya a funcionar nunca. Algunos problemas médicos difíciles pueden ser más complicados de solucionar y requieren muchos intentos con diferentes recursos; lo mismo ocurre con los problemas de salud mental, como la sensación de que no vale la pena vivir. Como escribió “Laura”, “Hay esperanza para todos, aunque no la veas… A veces se esconde, a veces es difícil de encontrar, pero está ahí y siempre estará ahí, y si lo crees, si lo crees de verdad, creo que podrás hacer que las cosas mejoren”.

Recurso adicional
Protecting Kids From Suicidal Thoughts (en inglés)

Para obtener más información sobre recursos de Kidpower para enseñar estas habilidades y conceptos de Seguridad con las Personas, por favor visita nuestra biblioteca online y nuestra librería RelationSafe™.

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Fecha de Publicación: June 16, 2022   |   Última actualización: June 16, 2022

Traducción de María Gisella Gámez

Kidpower Founder and Executive Irene van der Zande is a master at teaching safety through stories and practices and at inspiring others to do the same. Her child protection and personal safety expertise has been featured by USA Today, CNN, Today Moms, the LA Times, and The Wall Street Journal. Publications include: cartoon-illustrated Kidpower Safety Comics and Kidpower Teaching Books curriculum; Bullying: What Adults Need to Know and Do to Keep Kids Safe; the Relationship Safety Skills Handbook for Teens and Adults; Earliest Teachable Moment: Personal Safety for Babies, Toddlers, and Preschoolers; The Kidpower Book for Caring Adults: Personal Safety, Self-Protection, Confidence, and Advocacy for Young People, and the Amazon Best Seller Doing Right by Our Kids: Protecting Child Safety at All Levels.