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Cuando ocurre una tragedia, las consecuencias son traumáticas tanto para las personas directamente afectadas como para la comunidad que les conocen o se identifican con ellas. Aunque no podemos controlar el hecho de que haya ocurrido una tragedia, los adultos pueden hacer mucho para ayudar a los niños a recuperar su seguridad emocional.

Las siguientes recomendaciones de Kidpower son consistentes con los consejos de expertos en trauma del Instituto Nacional de Salud Mental y la Asociación Nacional para la Educación de Niños Pequeños.

Mantén la calma

Durante los momentos difíciles, los niños están más seguros emocionalmente si sienten a sus adultos tranquilos y a cargo. El impacto negativo en los niños se magnificará en gran medida si los adultos que los rodean suenan ansiosos y como si sus vidas estuvieran fuera de control. Los padres, maestros y otros adultos cuidadores deben estar al tanto de lo que los niños podrían escuchar y de lo que se les dice directamente. Recuerda que los niños que parecen no notar lo que sucede a su alrededor, a menudo absorben información mientras los adultos hablan por teléfono, charlan cerca o escuchan la radio en el auto.

Los adultos pueden ayudar a los niños haciendo afirmaciones verdaderas que contengan un mensaje positivo usando un gesto y una voz afectuosos y casuales. Por ejemplo, “Me entristece que esto haya sucedido, y vamos a buscar juntos formas de estar seguros en todas partes”. O, “Esto es difícil para todos. Aunque estamos muy tristes y preocupados en este momento, hay muchas personas trabajando muy duro para asegurarse de que todos estén a salvo”. Recuerda ser honesto. Si un niño hace una pregunta y no sabes la respuesta, puedes simplemente decir: “No sé”.

Por supuesto, ante una tragedia, los adultos a menudo también necesitan apoyo. Cuando nos sentimos abrumados, es importante buscar ayuda de otros adultos lejos de los niños. Cuando los niños están cerca, necesitan que los adultos actúen como si las cosas fueran a estar bien aunque algo malo haya sucedido.

Hazte cargo de lo que los niños escuchan y ven de los medios de comunicación

Las noticias sobre eventos trágicos pueden ser convincentes y hacernos creer que al verlas estamos haciendo algo importante y útil. El problema es que la exposición a imágenes aterradoras e historias horribles a menudo es innecesariamente traumática tanto para adultos como para niños. Ver situaciones perturbadoras en la televisión puede hacernos sentir como si todavía estuviera sucediendo en este momento, aunque el evento haya terminado.

A menos que te encuentres en medio de una emergencia en la que por tu seguridad realmente necesites actualizaciones minuto a minuto, apaga la radio, la televisión y el Internet para que los niños no sean bombardeados con esta información. Hay una diferencia entre mantenerse informado para que podamos tomar medidas si es necesario y consumirse con la necesidad de saber de inmediato de una manera que se vuelve traumática.

Explica lo que sucedió de una manera tranquila y apropiada para la edad

Enfócate en darles seguridad y esperanza en lugar de repasar los detalles sobre lo que sucedió una y otra vez. Los niños son pensadores literales, así que ten cuidado al usar palabras como “enfermo” o “problemas”. No queremos que los niños se preocupen de que esto suceda si sus seres queridos se enferman, se lastiman o tienen problemas.

Por ejemplo, a los niños que saben de una tragedia familiar se les puede decir: “Esto es muy triste y haremos todo lo que esté a nuestro alcance para asegurarnos de que esto no suceda aquí. El papá de ______ estaba tan herido por dentro que hizo cosas hirientes. No sabía cómo obtener ayuda para sus problemas. Haremos lo que podamos para asegurarnos de que todos los que tengan problemas sepan cómo obtener ayuda”.

En el caso de tragedias que son dramáticas pero suceden con poca frecuencia, puedes decir: “Esto casi nunca sucede. Esto da mucho miedo y es muy triste. Vamos a hacer todo lo posible para asegurarnos de que no vuelva a suceder”. Describe algunas de las cosas que se están haciendo para garantizar la seguridad en tu comunidad, en la escuela y en tu familia.

Ayuda a los jóvenes a expresar sus sentimientos sin hacerlos cargo de tus sentimientos

Los eventos trágicos pueden generar sentimientos de malestar, preocupación, tristeza e ira en adultos y niños. Sin embargo, no es trabajo de un niño cuidar los sentimientos de los adultos.

En lugar de sentirse agobiados por los sentimientos de los adultos, los niños necesitan que los ayudemos a comprender y superar sus propios sentimientos. Escucha cuando los niños hablan, incluso si dicen las mismas cosas una y otra vez. Da a las preguntas preocupantes respuestas que los hagan sentir seguros. Si esta es la primera experiencia de un niño con la muerte, prepárate para explicar qué es la muerte. Hospice tiene recursos maravillosos sobre cómo hablar con los niños sobre este tema.

Lidiar con experiencias perturbadoras es un proceso que puede involucrar muchos sentimientos durante mucho tiempo. Algunos niños tienen dificultad para hablar de sus sentimientos. Ofrece a los niños formas alternativas de expresar sus sentimientos. Pueden escribir una carta, hacer un dibujo, plantar una flor o ayudar a otra persona. Muchos niños resuelven sus sentimientos a través del juego o las historias.

A veces los adultos desean tanto que los niños se sientan mejor que no les dan permiso para sentirse enfadados o tristes. La presión para fingir sentirse de cierta manera puede volverse especialmente intensa en las celebraciones o eventos familiares. Si un niño no quiere continuar con las actividades habituales, busca formas de involucrar al niño mientras lo apoyas en sus sentimientos. En lugar de tratar de obligar a un niño a participar, escúchalo, dale opciones y pregúntale: “¿Qué te gustaría hacer?”.

Las personas se afligen en diferentes momentos de diferentes maneras. Aceptar los sentimientos de los niños significa hacerles saber que está bien sentirse tristes cuando están tristes, enojados cuando están enojados y felices cuando están felices.

Dales a los jóvenes formas positivas de sentirse en control

Las tragedias a menudo dejan a las personas sintiéndose impotentes y fuera de control. Brinda a los niños oportunidades para recuperar su sentido de poder y control permitiéndoles tomar decisiones positivas cuando sea posible. Esto puede ser tan simple como decidir qué cenar o qué juego jugar.

Brinda apoyo adicional y seguridad

Abraza a los niños tanto como ellos quieran. Pasa tiempo con ellos. Diles una y otra vez que los amas y que harás todo lo posible por mantener a todas las personas importantes para ellos lo más seguras y saludables posible.

Mantente atento y prepárate para cambios en el comportamiento

En lugar de expresar su incomodidad emocional con palabras, los niños pueden quejarse de dolencias físicas como malestar estomacal o dolor de cabeza como respuesta a una crisis. Esto puede ser frustrante para los miembros de la familia, pero es importante recordar ser solidario y paciente.

Los niños y jóvenes pueden presentar conductas regresivas que tenían cuando eran más pequeños, como orinarse en la cama o comportarse excesivamente apegados. Algunos niños pueden experimentar ansiedad, sentirse más tristes, desesperanzados y pueden volverse sensibles o irritables.

Si los jóvenes están de mal humor, distraídos o agresivos, ayúdalos a controlar su comportamiento sin avergonzarlos. Busca ayuda profesional si tu hijo parece incapaz de seguir adelante únicamente con tu apoyo.

Sé un buen modelo a seguir para manejar conflictos

El estrés causado por una tragedia también puede aumentar la irritabilidad de los adultos. Irritaciones pequeñas pueden provocar grandes explosiones.

Los jóvenes pueden ser hipersensibles al comportamiento enojado y molesto de sus padres y otros miembros adultos de la familia. Asegúrate de que cualquier enojo parezca estar bajo control en lugar de fuera de control. Intenta resolver los conflictos sin atacar.

Recuerda que los niños y adolescentes están aprendiendo más de lo que haces que de lo que les dices. Muestra cómo mantenerte respetuoso y en calma incluso cuando te sientas molesto. Usa habilidades de comunicación positivas para resolver los desacuerdos. Obtén ayuda con las dificultades. Aléjate de los problemas.

Es normal que los adultos se sientan abrumados ante eventos traumáticos. Si los adultos tienen dificultades para sobrellevar la situación, ellos y sus seres queridos pueden beneficiarse enormemente al buscar orientación y apoyo emocional de un profesional de la salud mental. A menudo, las escuelas, los servicios de emergencia y los lugares de culto suelen poner a disposición servicios de asesoramiento adicionales durante y después de una tragedia.

Muéstrales a los niños cómo recuperarse de una mala situación

Ninguno de nosotros quiere tener que lidiar con una tragedia, pero se puede aprender mucho en tiempos difíciles. Mostrar a los jóvenes cómo superar las malas situaciones puede enseñarles lecciones que los ayudarán por el resto de sus vidas.

Mi abuela me describió una vez cómo murió su padre el mes en que ella cumplió trece años. Su familia vivía en un pueblo de Polonia a principios del siglo XX. “Incluso después de tantos años”, escribió la abuela, “recuerdo cada minuto y todo el dolor que viví”.

Diez días después de la muerte de mi bisabuelo, había una fiesta en la que los niños celebraban la llegada de la primavera después del duro invierno en esa parte del mundo. Mi abuela y sus hermanas y hermanos pensaron que ese año no habría fiesta para ellos porque estaban de luto por su padre. Se asombraron al ver aparecer a mi bisabuela ese día por la mañana con una bandeja enorme con un surtido de todas las frutas que pudo encontrar.

Mi abuela escribió: “No recuerdo que mi madre dijera nada en absoluto. Pero, para mí, sonaba como si ella estuviera diciendo: ‘Sí, tienes derecho a divertirte. Sí, tienes derecho a jugar y a ser feliz’. Mi corazón y mi ánimo se sintieron reconfortados y y por fin se disolvió el nudo que tenía en la garganta. Levanté la cabeza y sentí que recuperaba mi salud y energía”. Luego agregó: “Hablando de psicología infantil, ¡mi madre nunca había escuchado hablar de eso!”.

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Fecha de Publicación: May 27, 2022   |   Última actualización: May 27, 2022

Traducción de Ana Fernanda Uribe

Kidpower Founder and Executive Irene van der Zande is a master at teaching safety through stories and practices and at inspiring others to do the same. Her child protection and personal safety expertise has been featured by USA Today, CNN, Today Moms, the LA Times, and The Wall Street Journal. Publications include: cartoon-illustrated Kidpower Safety Comics and Kidpower Teaching Books curriculum; Bullying: What Adults Need to Know and Do to Keep Kids Safe; the Relationship Safety Skills Handbook for Teens and Adults; Earliest Teachable Moment: Personal Safety for Babies, Toddlers, and Preschoolers; The Kidpower Book for Caring Adults: Personal Safety, Self-Protection, Confidence, and Advocacy for Young People, and the Amazon Best Seller Doing Right by Our Kids: Protecting Child Safety at All Levels.